Su gran noche

Nota introductoria: Escribí este relato hace ya casi seis años, conmocionado por el dolor del momento. Hoy que el juicio por el brutal atentado está en todos los noticieros, he creído que es el momento de desempolvarlo.

Normalmente suelo retocar lo que subo a este blog, en un intento de mejorar lo que salió en un principio. Con esta historia, fruto de unos sentimientos puntuales, he preferido no hacerlo.

13 de noviembre de 2015

Marie ha estado esperando esta noche como agua de mayo. Hacía años que no quedaba para cenar  con un hombre  y ha cuidado todo con suma perfección: su peinado, su maquillaje, su perfume, incluso se ha comprado un bonito vestido para la ocasión. Es la primera vez que, a sus cuarenta años,  hace una cosa así, quedar con un completo desconocido a través de una web de citas. Fue otra profesora de la universidad la que le animó a ello y no se puede alegrar más de haberle hecho caso.  Su “desconocido” está resultando cumplir con todas sus expectativas de largo: es guapo, simpático y, sobre todo, está resultando ser extremadamente detallista. Cada vez tiene más claro que esta noche puede ser su gran noche.

Pierre se dio de alta en la página por probar  nuevas formas de ligar. Sin embargo, no ha podido evitar quedar deslumbrado por ella desde el momento cero. No solo tiene un físico agradable, también hay una dulzura en sus gestos que lo tiene completamente seducido. Aunque lo que más le fascina de Marie es, que pese a su edad, mira a la vida con la ingenuidad propia de los que no han perdido la fe en el mundo. Tras un borrascoso divorcio y un sinfín de relaciones fallidas, piensa que aquella mujer, a la que había imaginado como un rollo pasajero,  puede ser      quien termine dando sentido a su vida. Está tan feliz que incluso se puesto un poco nervioso, pues no quiere hacer nada inapropiado  que pueda terminar estropeando lo que el supone puede ser su gran noche. 

Cuando el camarero trae el segundo plato, entre los dos ha surgido ya una confianza tan grande que se hablan como si se conocieran de toda la vida.

El reloj marca las nueve y veinticinco de la noche cuando repentinamente  el aire del restaurante “Le Carillon”   se llena de una ráfaga de luces seguidas del sonido hueco de unos disparos. Proyectiles guiados por el odio y una fe ciega irrumpen en el salón del restaurante, destrozando todo a su paso. Cegando vidas  inocentes con cada impacto.

Pierre no podrá jamás aspirar el olor de los cabellos de Marie, no conocerá el sabor de sus labios, ni podrá saber lo que se siente al sumergir su virilidad en su feminidad. En unos segundos, y sin saber por qué,  la gran noche en la que Marie y Pierre esperaban encontrar sentido a su solitaria existencia, ha pasado a ser su última noche.

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