El niño de los accidentes (Nueva versión mejorada)

Procedente de una galaxia muy, muy lejana, habían llegado unos extraterrestres dispuestos a someter a los habitantes de  la Tierra. Procedían del planeta Brocolihervido y su objetivo era apropiarse de todas las existencias de helado de chocolate, gominolas, pizzas, capítulos de Bob Esponja y películas de los Vengadores. Unas maravillas que solo los habitantes de nuestro planeta habían sido capaces de crear y, como  no había nada comparable  a ello en todo el Universo, los envidiosos alienígenas habían decidido robarlas.

Menos mal que los terrícolas contaban con la inigualable ayuda del  Capitán Cristalito y su escuadrón de Distintoamigos para protegerlos e impedir que llevaran a cabo sus maléficos planes. ¿Qué sería de los niños sin sus pizzas y sin sus capítulos de Bob Esponja? ¿Lo obligarían a comer habichuelas hervidas y a ver los debates televisivos?

Supieron de su llegada por su miembro más divertido,  Nerina la Cegatona que, gracias a sus gafas de visión espectacular podía ver cualquier cosa que entrara en la atmosfera terrestre.

La niña estaba jugando con su play en la terraza de su casa,  miró al cielo y avistó la flota de naves con forma de coliflor verde. Se metió en su grupo de WhatsApp escribió las letras SOS y, en menos de dos minutos,  acudieron en su ayuda los mayores súper héroes del mundo: Berto el devorador, Iriana la súper sónica,  Max el motorizado y Demi Sonrisas.  

Una vez estuvieron reunidos todos los Distintoamigos,  unieron los cinco trozos de cristal   que llevaban anudados a su cuello y formaron el escudo del capitán.  Un rayo sin trueno los envolvió por completo, cuando este desapareció vestían todos su uniforme de combate y, descendiendo del cielo, apareció su carismático líder.

superhero boy child flying upwards through the clouds

—¿Cuántas naves has avistado, Nerina?—Preguntó una vez supo el motivo por que había sido convocado. .

—Seis.

—No es problema. Gracias a que estuve atento en clase de matemáticas, sé dividir esa cantidad entre el número de miembros de los Distintoamigos y  puedo deciros  que cabemos a una nave de malvados invasores cada uno.

—Que así sea —Dijo Demi sacando la lengua y mirando a sus compañeros con sus hermosos ojos achinados,  dando a entender por su gesto que sabía de antemano lo que todos ellos pensaban.

En el momento que la primera nave coliflor avistó en el horizonte Nerina se puso sus gafas y miró en el interior de la nave. Tal como suponía, era una operación de exploración y carecía de tripulación, por lo que no tendrían que contener sus poderes para evitar muertes innecesarias.  

—No hay señales de vida en el interior, Capitán Cristalito. ¿Qué hacemos?

—Destrozarlas, que sepan esos Colihervidos que los terráqueos no nos amedrentamos ante nada, ni nadie

Sin esperar a que su intrépido líder terminara de hablar, la miope niña tocó el mini interruptor de sus gafas y   sendos rayos láser salieron de cada uno de sus cristales, destrozando de una pasada el descomunal navío interestelar.

Antes de que la segunda nave avistara el horizonte, Iriana se colocó en posición de ataque y gritó:

—¡No ate-te-te-te-rrizareís en mi pla-ne-ne-ne-ta!

Cada sílaba que salía de la boca de la valiente niña  era una ráfaga sónica y aquellas en las que se quedaba atrancada, tenían muchísimo más poder devastador

Los proyectiles sonoros chocaron con la nave extraterrestre como si fueran mísiles nucleares  y segundos más tarde, el artefacto invasor yacía hecho añicos en el suelo.

—Ahora es mi turno —Dijo altaneramente Max quien, poniendo su silla de ruedas en velocidad ciclón, comenzó a correr en círculos hasta crear un poderoso torbellino que engulló la tercera de las naves.

Pese a la rapidez   con la que se enfrentaron a las naves exploradoras, dos consiguieron aterrizar.

—Ahora es nuestro turno —Dijo Berto a Demi.

—Yo siempre dispuesta —Respondió la pequeña niña Down llevándose las manos a la boca y limpiándose la baba que, en momentos de tensión como aquellos, no podía controlar y se le escapaba por la comisura de los labios.  

Los poderes  que el escudo había otorgado a Demi eran conseguir que los villanos sucumbieran encantados ante su maravillosa sonrisa y, cuando eran objetos inanimados como en aquel caso, podía transformar su saliva en proyectiles corrosivos.  

Tras disparar la baba que tenía en las manos contra el artefacto intergaláctico, volvió a recargarlas del corrosivo líquido   y volvió a lanzarla. Tantas veces repitió la operación que no quedaron ni las cenizas del navío invasor.

Berto, al igual que su compañera Demi, poseía dos habilidades. La primera consistía en, como estaba tan obeso, hacer temblar el suelo bajo sus pies a cada paso que daba. La segunda, y la que más divertía al niño, era poder transformar cualquier objeto en rica comida, para después devorarla.

Convirtió la quinta nave en una inmensa pizza cuatro estaciones, tras ofrecer un trozo a cada uno de sus compañeros, abrió la boca y la engulló por completo.

Aquella increíble hazaña terminó con un aplauso de los otros miembros del grupo, al que respondió con un pequeño eructo de agradecimiento. Jamás pensó que su pasión por la comida pudiera salvar al planeta y aquello lo hacía sentirse mega feliz.  

Por un momento, como todos habían cumplido con su cometido creyeron que la intergaláctica confrontación había acabado, pero no podían estar más equivocados los súper niños. Todavía quedaba hacer frente a la nave nodriza.

Del doble de tamaño que las anteriores, un artefacto volador con forma de champiñón verde hizo su aparición en el horizonte. Aprovechando el momento de relax de los Distintoamigos, los envolvió en un rayo paralizador del que solo pudo escapar, a duras penas, el Capitán Cristalito.

Las habilidades del líder del joven equipo eran numerosas. La que más usaba  era que, como sus huesos eran de cristal, podía convertirse en diamante y lanzar proyectiles de este material por la punta de sus dedos.

El osado líder modifico su estructura molecular en el brillante material y, nada más que tuvo el artefacto intergaláctico  a tiro, le lanzó una potente ráfaga de cristales diminutos que terminaron por inutilizar la nave nodriza.

Con sus controles destrozados sus amigos volvieron a recuperar la movilidad. Entre los seis y  acabaron con ella en un santiamén, utilizando sus habilidades de manera combinada.  

Dando por terminada su misión, su intrépido líder se despidió de ellos y salió volando como alma que lleva el diablo. Una vez desapareció en el horizonte, sus trajes de súper héroes también lo hicieron.

Sé que solo ha sido un sueño, pero me lo he pasado tan bien salvando al planeta tierra como Capitán Cristalito que tengo la sensación de que, aunque solo ha estado en mi cabeza,  ha sido real. Cuando tenía un año menos lloraba  cuando me despertaba porque se acababa la diversión, pero ya soy más maduro y no hago esas cosas.  

Pues cuando uno  tiene nueve años, sabe muchísimas más cosas que cuando solo tiene ocho. En trescientos y pico de días se pueden aprender un montón.

Fijaros que hace un año desconocía que mi papá no era mi papá verdadero. Bueno, él tampoco lo sabía y ya era mayor. Por lo que supongo, no solo los niños vamos aprendiendo cada día cosas nuevas, sino que los papás y las mamás también lo hacen.

Sucedió que estando en el hospital por uno de mis muchos accidentes, me hizo falta una transfusión de sangre y mi papá que entonces todavía creía que era mi papá verdadero se ofreció para hacerlo.

Tras hacerle unos análisis de esos con las agujas largas, el doctor que me atendía le dijo que  él no me la podía dar porque su tipo no era compatible con la mía. Aquello dejó a mi papá  no verdadero con la misma cara que  cuando le metían al Madrid cinco en su casa. 

Por lo visto, aunque toda sea roja, hay muchos tipos de sangre. Yo tengo una que se llama AB, mi mamá la B con la rayita y la de mi papá la B con la crucecita.

Al enterarse de que no me podía salvar la vida con su sangre, mi papá que no es mi papá, se enfadó mucho con el doctor. Tuvieron una discusión muy grande y, al final, el médico le terminó diciendo que no solo no me la podía prestar, sino que al ser B con la crucecita, tampoco podía ser mi padre biológico.

Mi papá no verdadero se puso un poquito triste, pero ni por esa se marchó de mi lado. Me debe de querer mucho, porque aunque intento ser un niño aplicado, al final, como soy muy inquieto, termino haciendo un montón de  trastadas.

Todos dicen que soy un completo desastre y desde que estaba en la cuna no paro de tener percances.  Me he roto tres veces el brazo derecho, dos el izquierdo, las piernas una vez cada una de ellas  y rara era la semana que no tenía una herida o moratones. Mi madre dice que, de pequeño, hasta metí un tenedor en un enchufe y estuve a punto de electrocutarme. Por eso es por lo que hago mohines raros con la boca y los ojos. Cuando estoy nervioso, los hago más seguidos y los niños del cole  me han puesto el mote de  Patricio, como el compañero de aventuras de Bob Esponja.

Bueno, no solo Patricio, me dicen el “Frikie”, el muletitas, el moratones, el torpe, el “huesos de cristal”… Esto último, mi padre que no es mi padre verdadero se lo preguntó a un médico que me hizo muchos exámenes y le respondió que yo tenía los huesos muy fuertes, que la única explicación que le veía a tanto accidente es que o que era muy torpe, o que había alguna persona en mi entorno que me los provocaba.

Ahora que no me escucha nadie, tengo que confesar que lo de tener los huesos rotos a mí me daba un poco igual. Salvo por el dolor y por la inyecciones, he de reconocer que, a veces, estar en el hospital era parecido a unas vacaciones. Las enfermeras y los médicos estaban todo el tiempo  muy pendientes de mí y me tenían súper mimado. No sé si porque molaba un montón o porque les daba lastima. Espero que fuera por lo primero, porque de mayor quiero ser súper héroe o influencer  y  no se puede ser ninguna de las dos cosas si no eres guay.

Una de las veces que me partí una pierna estuve cuatro semanas sin salir de casa. Me pasé todo el rato jugando  con la consola y viendo dibujos animados en la tele. Me aprendí de memoria todos los episodios de la Patrulla Canina, Bob Esponja y Dora la exploradora.

Durante ese tiempo que estuve escayolado, mi mamá se encargó de ir todos los días al colegio para recoger los deberes que me ponía mi profesor para que no me quedara atrás de los demás compañeros.

Antes de salir se ponía su ropa más fashion, se peinaba, se maquillaba y se perfumaba.  Parecía una instagramer.  Yo creo que eso  de arreglarse tanto, lo hacía para que no le pusieran pegas por ser tan pesada. A mí me gustaba que fuera a mi cole, como es tan guapa, tan divertida y tan simpática, los demás niños no tendrían más remedio que decir que mi madre molaba un montón.

Cuando se preocupaba tanto por mí, cuando teníaun accidente, los profesores, los médicos, los enfermeros,… todo el mundo pensaba  que mi mamá era la mejor. Bueno, todos, todos no…

Mi padre que no es mi padre de verdad, pero que me quiere como si lo fuera, desde que descubrió que le mintió sobre mí, se volvió muy desconfiado. Hasta el punto que intentaba dejarme el menor tiempo posible a solas con ella.

Desde aquel momento, se pasaban el día discutiendo y diciéndose cosas feas. Fue así como me enteré de que mi padre no verdadero, antes de vivir con nosotros, tenía otra novia a la que quería mucho y con la que se pensaba casar.  Un día tuvo una peleílla con ella y, cabreado, salió a emborracharse. Fue ese día el que conoció a mi madre, bebieron más de la cuenta y pasaron la noche en mi casa.

En principio no iban a verse más, de hecho mi papá que no es mi papá verdadero hizo las paces con la otra chica. Un día mi madre lo llamó y le dijo que estaba embarazada y él, como me quería tanto, dejó a la novia más antigua, para cuidarnos.

¡La cara tan dura que tiene mi mamá! Me reñía a mí para que no dijera mentiras y ahora ella suelta un embuste de los más gordos. Mi papá no verdadero, una vez mi madre admitió que lo había engañado, se enfadó muchísimo, le pidió explicaciones y ella se limitó, como siempre que no se salía con la suya, a llorar y llorar. Como si las lágrimas fueran a solucionar la trastada tan enorme que había hecho.

Desde aquella noche, no volvió a dormir más con ella  en el dormitorio grande  y lo hizo en el cuarto de invitados que está en frente del mío. Aunque ya no la quería como se quieren los novios y tal, no se marchó, pues temía que me fuera a pasarme algo cuando él no estuviera.

Por lo que pude deducir, porque yo soy muy listo y me he leído todos los libros de Geronimo Stilton, es que no soy tan torpe como se pensaba, sino que era ella la que me ponía las trampas para que tuviera los accidentes. Hombre, muy mañoso no es que sea, pero si me lo ponen más difícil, lo normal es que me pegue el testarazo.

Si se pone uno a pensarlo, tiene su lógica.  Todas las veces  que me he pegado un golpe o me he partido un hueso, ella ha estado cerca y, en vez de evitar que me hiciera daño, se ha hecho la distraída. Hasta que no empezaba a llorar por lo mucho que  me dolía, no me prestaba atención.

Mi mamá no es mala. En realidad, lo que le pasa es que está enferma. Padece lo que se llama (a ver si soy capaz de decirlo bien, que como es un nombre muy raro, siempre me sale mal. ¡Vamos allá!), Síndrome de Munchausen por poderes. Por lo que me ha explicado, y por varias veces, mi papá que no es mi papá, las personas que la padecen necesitan ser el centro de atención.  Como les hace falta que  constantemente   le digan lo buena que son y lo bien que se portan con sus seres queridos, provocan que las personas que están a su cargo sufran enfermedades o accidentes.

El único problema fue que mi papá que no es mi papá verdadero, se dio cuenta muy tarde y, como cada vez mi mamá estaba peor, cada vez necesitaba llamar más  la atención. Mi último accidente consistió en que me subió a la azotea de mi casa y, una vez estuvimos allí, me empujó.

Sé que me pude haber matado, pero no lo hice. Únicamente me partí casi todos los huesos, pero ya tenía experiencia y no me importó estar escayolado. Lo que si me dio coraje, al principio, es que me había quedado dormido y no me podía despertar.

Ahora la única compañía que tengo son la de las enfermeras que me cuidan, el médico que viene a ver de vez en cuando como estoy y la de mi padre que no es mi padre. Viene todos los días y, aunque yo no le puedo contestar, él me cuenta lo que ha hecho en el trabajo, las cosas que pasan en el barrio y, si tiene tiempo, hasta me lee libros de Geronimo. Un día hasta me contó, viñeta por viñeta, un comic de los Vengadores.

La verdad que es una pena que no sea mi padre verdadero, porque mola un montón. Gracias a él sé que mi mamá y yo estamos los dos en un hospital. Ella en un psiquiátrico, curándose de su enfermedad de nombre raro y yo en uno normal, tendido en una cama, sin poder despertarme.   

Lo que no sabe mi papá que no es mi papá que en el mundo del coma ya no soy Patricio, ni el rarito, ni el muletitas, ni el huesos de cristal… Desde que estoy aquí me he convertido en el Capitán Cristalito,  capaz, entre otras muchas cosas, de volar y transformarse en diamante.

Este sitio es tan diver que los únicos niños que hay son los que yo quiero que estén. He traído a mis amigos Berto, el gordito, a Nerina la miope, a Demi que es Down, a Max que va en una silla de ruedas e Iriana que es tartamuda. Los niños del cole también se meten con ellos porque son diferentes como yo. En mis sueños los he convertido en los Distintoamigos, el mejor grupo de súper héroes del Universo.  Aunque he de reconocer que  he sido un poco egoísta, me he puesto como  líder del equipo y me he quedado con el mejor traje de todos. ¡Qué bien me lo paso!

4 comentarios sobre “El niño de los accidentes (Nueva versión mejorada)

  1. Es una verdadera pasada este relato mi querido Machi..
    Yo que soy padre se me arrugó el corazón primero y las bolas después..
    De verdad que tienes un don para escribir dándole voz a los niños..
    Gracias y un abrazo..

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